Xcalak, donde cada jornada suma experiencia
Por Hugo...
En medio de la naturaleza, así empieza todo.
En Palometa Lodge, la cabaña está a metros del muelle: salís, embarcás… y ya estás pescando.
Cómoda, funcional y pensada para el pescador: espacio para el equipo y todo listo para encarar cada día.
En el agua, la experiencia se construye lance a lance.
El guía Daniel marcó la diferencia desde el primer momento, con paciencia —clave para una primera experiencia saltwater como la de Naomi— y un conocimiento muy preciso del comportamiento de los peces, especialmente de las palometas.
La pesca se desarrolló principalmente en la bahía de Chetumal.
Mucho movimiento de bonefish: cardúmenes activos, capturas constantes y algunos ejemplares más grandes que exigieron mayor precisión.
La palometa apareció sin buscarla.
Una escuela grande, peces chicos… una capturada y otra que cortó.
Pero en saltwater hay algo claro: palometa es palometa. Y cada encuentro se celebra.
El tercer día cambió el escenario.
Intento en el Caribe buscando sábalos rolando, sin oportunidades claras.
De vuelta en la bahía, y después de algunos bonefish más, el guía detectó nuevas escuelas de palometas.
Ahí empezó el verdadero juego.
Caminata larga sobre fondo de arena, siguiendo el movimiento del cardumen.
Un tiro bien colocado.
Y esta vez sí: una palometa firme, que llevó casi 30 minutos de pelea hasta llegar a la red.
Los últimos días mantuvieron el ritmo:
buena pesca de bonefish —incluyendo mejores tamaños— y nuevos intentos con palometas, aunque sin concretar.
Conclusión clara:
Alojamiento y pesca, un 10.
Xcalak es así.
Te exige. Te mide. Y cuando se da… no se olvida.
El próximo viaje ya está en mente.
Las fotos de nuestro viaje
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